Legalizar una instalación de gas en un local de Barcelona: proyecto, certificado y RITSIC

Técnico revisando las tuberías y los aparatos de gas de la cocina de un local comercial en Barcelona

Legalizar una instalación de gas en un local de Barcelona significa comprobar que su diseño y ejecución cumplen las condiciones aplicables, reunir los certificados necesarios y completar los trámites que correspondan antes de solicitar el suministro. No siempre basta con el denominado boletín de gas, pero tampoco todas las instalaciones necesitan proyecto o inscripción en el RITSIC.

La respuesta depende principalmente de la potencia útil, la presión de operación, el carácter individual o común de la instalación y el alcance de una posible ampliación. También hay que verificar desde el principio la ventilación y la evacuación de los productos de la combustión: una instalación documentalmente viable puede no serlo en un local concreto si no existe una solución técnica compatible con el edificio y la actividad.

Cuándo se necesita proyecto y cuándo se inscribe en el RITSIC

La ITC-ICG 07 exige proyecto, entre otros casos, para una instalación receptora individual con potencia útil superior a 70 kW, una instalación común o acometida interior superior a 2.000 kW y cualquier instalación alimentada desde una red cuya presión de operación supere los 5 bar. También puede ser obligatorio si se utilizan técnicas o materiales que impiden cumplir literalmente alguna prescripción, así como en determinadas ampliaciones: por ejemplo, cuando el resultado supera en un 30 % la potencia de diseño inicialmente proyectada o entra en otro supuesto sujeto a proyecto. El resumen no sustituye el cálculo y la clasificación de la instalación concreta. [3]

Cuando es obligatorio, el proyecto debe definir la instalación mediante descripciones, cálculos y planos, además de incluir las instrucciones necesarias para su funcionamiento, mantenimiento y revisión. Debe redactarlo un técnico titulado competente, que también emite el certificado de dirección de obra. La ejecución corresponde a una empresa instaladora de gas habilitada. [3] [5]

En Cataluña, una instalación receptora individual o común sometida a la ITC-ICG 07 solo se inscribe en el RITSIC cuando sus características obligan a disponer de proyecto. Por tanto, certificado, proyecto e inscripción no son sinónimos: una instalación individual que no requiere proyecto necesitará ser ejecutada y certificada correctamente, pero no se inscribirá por ese único motivo. Conviene verificar siempre el criterio y el trámite vigentes en Tràmits Gencat o Canal Empresa. [1] [4]

  • Instalación individual de hasta 70 kW y hasta 5 bar: puede no necesitar proyecto ni RITSIC si no concurre ningún otro supuesto reglamentario.
  • Instalación individual superior a 70 kW: exige proyecto, dirección de obra e inscripción en el RITSIC.
  • Presión de operación superior a 5 bar: exige proyecto con independencia de la potencia.
  • Ampliación: debe revisarse la potencia final y compararse con el diseño original antes de ejecutar los trabajos.

Documentos para certificar la instalación de gas

La documentación depende del supuesto. Para una instalación individual, la tramitación catalana contempla el proyecto cuando proceda, el croquis de la instalación receptora, el certificado de instalación individual, el certificado de dirección y final de obra cuando sea exigible, el certificado de pruebas previas y, si resulta aplicable, el certificado de chimeneas. Los modelos y códigos de formulario pueden cambiar, por lo que deben descargarse desde la ficha oficial en el momento de tramitar, en lugar de reutilizar copias antiguas. [1]

La empresa instaladora habilitada debe ejecutar o adaptar la instalación y realizar la prueba reglamentaria de estanquidad, cuyo resultado positivo se refleja en el certificado correspondiente. En instalaciones sin proyecto, el croquis ayuda a documentar el recorrido y los elementos instalados; no conviene llamar memoria técnica a cualquier documento ni tratarlo como equivalente automático de un proyecto. [1] [3]

El titular debe conservar durante toda la vida útil el proyecto o croquis, los certificados aplicables, la declaración responsable, el justificante del RITSIC cuando corresponda y los certificados de las inspecciones posteriores. Si se trata de una instalación antigua sin expediente, lo prudente es localizar primero la documentación del propietario, instalador o registro y después encargar una revisión técnica; no debe emitirse un certificado sin comprobar el estado real. [1]

  • Relación y potencia útil de cocinas, hornos, calderas, calentadores y demás aparatos.
  • Proyecto técnico o croquis, según la clasificación reglamentaria.
  • Certificado de instalación y resultado de las pruebas reglamentarias.
  • Dirección y final de obra si la instalación requiere proyecto.
  • Documentación de chimeneas y aparatos cuando resulte aplicable.

Pasos desde el estudio del local hasta la apertura del suministro

El proceso debe comenzar antes de comprar los equipos o cerrar una reforma. Hay que definir los aparatos y su potencia útil, inspeccionar el local y comprobar si existen tuberías, contador, ventilaciones, conductos de evacuación, certificados anteriores, número de RITSIC y una inspección periódica vigente. La decisión no debe basarse únicamente en una factura antigua o en que anteriormente hubiese gas.

Después se determina si hace falta proyecto y se comprueba la viabilidad constructiva. Como regla general, los productos de la combustión se evacúan por cubierta, aunque existen excepciones para determinados aparatos y deben considerarse también las exigencias del RITE. No puede darse por viable una salida a fachada sin revisar el aparato, la configuración del edificio y la normativa municipal y técnica aplicable. Si hacen falta obras, habrá que identificar previamente el trámite correspondiente ante el Ayuntamiento de Barcelona. [3] [7]

Terminada la ejecución, se realizan las pruebas y se emiten los certificados. Si procede la inscripción, se presenta electrónicamente la declaración responsable del RITSIC y se abona la carta de pago. Después se formaliza el contrato y se solicita a la distribuidora la puesta en servicio. Esta revisa la documentación y comprueba elementos visibles, condiciones del local, conductos de evacuación y válvulas antes de abrir el suministro; estar inscrito en el RITSIC no sustituye esta intervención. [1] [3]

  • Definir equipos y calcular la potencia útil prevista.
  • Revisar la instalación existente y recuperar su expediente.
  • Clasificar la instalación y redactar el proyecto si es obligatorio.
  • Comprobar ventilación, evacuación y compatibilidad con las obras y la actividad.
  • Coordinar al técnico competente y a la empresa instaladora habilitada, evitando cambios no reflejados en el proyecto cuando exista uno previo o una documentación técnica aprobada; 

Coste, plazo y problemas que pueden retrasar el alta

No existe un precio único fiable sin inspeccionar el local. El presupuesto puede incluir visita y comprobación técnica, proyecto y dirección de obra, ejecución o adaptación por una empresa instaladora, certificados, intervención de un organismo de control cuando corresponda, tasa del RITSIC, actuaciones de la distribuidora y trabajos auxiliares de ventilación, chimenea, albañilería o extracción. La cuantía administrativa y los costes regulados pueden cambiar; deben consultarse en la ficha oficial y con el agente que corresponda. [1]

Tampoco puede fijarse un plazo general. Influyen la existencia de documentación previa, la complejidad del trazado, la necesidad de proyecto u obras, la fabricación de conductos, la corrección de anomalías, la tramitación administrativa y la disponibilidad de la distribuidora. La secuencia correcta evita rehacer trabajos: primero viabilidad y clasificación; después proyecto, si procede; a continuación obra, pruebas y certificados; finalmente registro cuando sea obligatorio y solicitud de suministro.

Los retrasos más habituales proceden de calcular mal la potencia, contratar aparatos antes de verificar la evacuación, ejecutar una ampliación sin revisar los umbrales, presentar formularios desactualizados o confundir el alta de actividad con la legalización del gas. El proyecto de actividad, el permiso de obras, el RITE, el RITSIC y la puesta en servicio del suministro son procedimientos relacionados, pero no equivalentes.

  • Solicitar un presupuesto que separe honorarios técnicos, instalación, obras auxiliares, tasas y actuaciones externas.
  • Confirmar por escrito qué documentación entregará cada interviniente.
  • No comprar equipos hasta validar potencia, ventilación y evacuación.
  • Consultar los formularios, tasas y requisitos electrónicos vigentes en los canales oficiales.

Cambios, reaperturas e inspecciones periódicas

Cambiar una cocina, horno o caldera no implica siempre el mismo trámite. Debe evaluarse si varían la potencia, el trazado, la presión, la ventilación o la evacuación y si la ampliación hace que la instalación entre en un supuesto sujeto a proyecto. Cuando el aparato forma parte de una instalación térmica del edificio, también puede resultar aplicable el RITE, sin que su tramitación sustituya la correspondiente a gas. [3] [7]

Si el suministro ha permanecido interrumpido durante más de un año, el Reglamento establece que la nueva puesta en servicio se tramite, a estos efectos, como la de una instalación nueva. La distribuidora solicitará y comprobará la documentación pertinente; por eso conviene revisar el expediente y corregir las anomalías antes de pedir la reapertura. [3]

Las instalaciones receptoras alimentadas desde redes de distribución están sujetas a inspección cada cinco años, dentro del año natural en el que vence el periodo. Según el tipo de instalación, se comprueban la estanquidad, el estado de conservación, la ventilación, la combustión y la evacuación. La normativa y los procedimientos pueden actualizarse, por lo que debe confirmarse la información vigente con la distribuidora y los organismos oficiales. [3]

  • Registrar los cambios de aparatos y conservar sus instrucciones y documentación.
  • Guardar los informes de inspección y las correcciones de anomalías.
  • Revisar el expediente antes de solicitar una reapertura.
  • Comprobar si una reforma afecta también al RITE, a la actividad o a las obras municipales.

Preguntas frecuentes

¿Un restaurante siempre necesita proyecto de gas?

No. Depende de las características de la instalación, no solo del uso como restaurante. Una instalación receptora individual necesita proyecto si supera 70 kW de potencia útil, trabaja a más de 5 bar o entra en otro supuesto de la ITC-ICG 07. Debe calcularse la potencia de todos los aparatos previstos y revisar cualquier ampliación.

¿Puedo dar de alta el gas únicamente con el boletín?

Solo si la instalación no requiere otros documentos y cumple las condiciones aplicables. El certificado del instalador no sustituye al proyecto, la dirección de obra o el RITSIC cuando sean obligatorios. Además, la distribuidora revisa la documentación y efectúa sus comprobaciones antes de abrir el suministro.

¿Qué debo pedir antes de alquilar un local con instalación de gas?

Solicita el proyecto o croquis, el certificado de instalación, el justificante del RITSIC si existe, los informes de inspección, la documentación de los aparatos y el estado del suministro. Encarga también una comprobación de potencia, ventilación y evacuación: disponer de tuberías o de un contrato anterior no garantiza que la instalación sirva para la nueva actividad.

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